Extraído de Las Aventuras de Jack Pólar (al teléfono), novela que nunca empezaré:
''El despacho estaba a oscuras, como solía estar, lleno del humo de 3 marcas de cigarrillos distintas cuando sonó el teléfono. Se movió sobresaltado y rebuscó entre un puñado de revistas hasta encontrar el aparato:
-Oficina seis, Jack Pólar al teléfono.
-Hola, quería hablar con Jack Pólar al teléfono.
-Muy bien, se lo paso.
-Voy a meterme un poco de mierda mientras espero.
-Yo también.
-Voy a ir a por mierda.
-Sí.
-Mi madre me decía: ''estoy muy orgullosa de ti porque sabes reprimir tus instintos sexuales sin reaccionar a ningún estímulo'', ¿comprende?
-Yo siempre he sido muy carnal.
-Seguramente esta conversación esté siendo grabada en alguna parte.
-Jack Pólar al teléfono.
-Jack, menos mal. Me llamo Sandrews Paquidermus.
-Los cojones.''
Esto promete. Lástima que no me haya salido más estúpido.
Podría describir el cielo sin dejar de hablar de ti, pero octubre se ha ido y tu juego me hace gritar la canción equivocada. Podría hablar durante años de tu piel constelada, de tus labios perdidos como los ojos de quien no te mira y ¿de qué serviría? Ya ni siquiera te das por aludida. Aún soy capaz de describir mi alma sin dejar de decir tu nombre y no te pronuncio en vano, solo cuando la letanía se alarga y se amarga y la almohada sigue queriendo ser tu cuerpo. Es por eso que por mí no pasan los años. Te conozco, no por lo que sé de ti ni por lo que he ido descubriendo, sino por lo que siento en mí que eres en el fondo. Te veo más allá de tus defectos donde todo está claro, háblame del muro de hielo acudiendo a este teatro para ver si las lágrimas sirvieron de algo; será mejor que te vayas, no sé cuánto más podré aguantar sin romperlo para decirte aquello que ya no quieres oír. Allá entre mis palabras no suelo hablar primero, tengo la sensación de estar siempre molestándote y de que quizá cambiándolas pueda tocarte, pero me conformo con saber que estás a salvo. Ya hay más sol en las olas que en la brisa y se arremolinan gaviotas de ninguna playa como caricias en el tintero, testigos de un valls en el acantilado que nunca elegí. Se llevan bien con el viento, aprovechan su confianza irrecuperable para llegar a donde les lleve y cuando se quedan a solas contigo se callan para dejarte ir.
Escribo desde lo más hondo esta noche, siempre pido soledad porque es entonces cuando intento hablar contigo. La tarde fue desgarrada por el amor en fuga y aún no sabría qué había ocurrido de no ser por la lluvia que se deshizo en el cielo junto a tantas oportunidades dadas a la vida, una por cada mañana. Desde aquella lluvia estoy sediento; acércate a la ventana que no se puede cerrar y dime cuánto de ahí arriba desearías que fuera cierto. Algunas de esas estrellas tiritan desde la nada y ya están muertas, alumbra tus ojos el brillo de lo que se fue, pero podría encendértelas sin mezclarlas con un calor que ya nos es extraño. Pasaste un rato refugiada en tu pelo, buscando una respuesta entre las sábanas de una supervivencia que alberga cada vez menos por lo que sobrevivir para clavarla en tus deseos vetados y esconder tu fe y castigarla por seguir ahí, como una vela lejana ondulándose en la distancia de lo etéreo. A esa ilusión desterrada, a ese rincón proscrito, a lo poco que queda de ti es a lo que yo hablo. Todo se debe a este ambiente que nos envuelve, porque hay personas que los relojes no pueden medir y tú siempre has sabido escapar del tiempo. Ahora apágalo todo y túmbate lentamente en tu cama, me gustaría que vieras la soledad como lo contrario a mí y que la sintieras así como yo la siento, añadiéndole frío a este invierno. Los ojos cerrados hacen del vacío un grito sordo y abrirlos lo oscurece todo, así que sueña un poco conmigo, si te atreves, si te permites hacerlo, aunque no quieras. Sueña un poco conmigo ahora que no estoy muerto, ahora que puedo hacer que abras tus ojos sin haberlos abierto y no sentirte sola nunca más. Agárrame fuerte con tu mente en mitad de cada tormenta y seré tu amuleto, porque me es más fácil rescatarte que verte llorar. Sueña un poco conmigo y escúchate cuando lo hagas, que yo me ocuparé del resto.
Sigue respirando, por favor, sigue respirando. Deja entrar un poco más de aire y tu piel se llevará la herida. Cada vez que apareces en mis sueños amanece una cama deshecha que grita, ya sin motivo, a la deriva de su propio viento. Coloca las palabras como colocas tu cuerpo y olvidaré sentir frío; sé que no es simple, si lo parece es porque es bello, pero no queremos una conversación para romperlo. Las conversaciones pueden volverse aburridas o armas... pueden llegar al punto de no retorno; para evitarlo, apaga la luz. Es extraño: una luz apagada revela el secreto más profundo y hoy nos alcanza una penumbra cálida y silenciosa... la imprecisión nos engaña, pero no fingimos. Vasos derramados sobre folios ya vacíos, un tornado de apuntes fotocopiados con manchas de café y fecha de 1998 son algo en común. Llevamos demasiado tiempo sin preocuparnos de nuestros asuntos, como un par de novelas viejas. El radiador gotea, es blanco y puede leerse en él ''Del Cura Hermanos, Plaza de Santa Ana 10, Madrid''. Plaza de Santa Ana, Madrid, estatua de Lorca. Y las excusas se dejan encontrar antes que la verdad, son preciosas. Este día ha sido un universo en sí mismo, sí, ha sido uno de esos días. Hoy he oído el canto de las sirenas acercándose hasta perderse en la lluvia como un recuerdo sin lágrimas, tuve que rendirme ante lo que tira de mí; hoy la ayuda estuvo en camino todo el día y la nostalgia que más duele es la nostalgia prohibida y Dios es ese acto reflejo que ya no camina y en el valle han levantado una antena y, a las afueras de ti, la nada, donde soy virgen. Sigue sola, convenciéndose de que no lo ha estado siempre desde entonces y quizá esto sea lo mejor que puedo hacer para luego desinflarme en la cama o quién sabe. Mis mejores palabras serán las últimas, las que estarán siempre por decir, tal vez tan simples como el juego: la noche se cierra besándonos hasta caer dormidos el uno en los labios del otro y la mañana abre los ojos del que traerá de vuelta al otro con su beso. Desde entonces y hasta entonces, mecidos en el arrullo de nuestros alientos, soñaremos a salvo.
El cielo es metálico, un paso en hoja caída dado no lejos de aquí. Se me hace tarde y me esperan donde creen en mí; no causé el suficiente impacto, pero puedo llegar a mi tiempo para ver que todas las ciudades son tú en ellas y las caras de mi familia en cada desconocido.
Su nombre es Parque Pacífico y no me extraña. Es puro feng shui, paz interior, tranquilidad... el Edén. Hoy he tomado el sol allí y he dormido... cómo no hacerlo, si a estar en un lugar así le sumas canciones como ésta:
Yo, de entre todos, soy el indigno; el que vive perdido en el pasado, el que sigue rezando para que llegue el Día del Perdón. Mi hogar no lo conozco, quizá siga existiendo o quizá nunca lo hizo… quizá fue borrado junto con mi verdadero nombre y toda tradición sea un espejismo aprendido o quizá yo vengo de ninguna parte, pero sueño… sueño con esa casa en medio de una calle en medio de una tormenta distinta. Una casa de la que solo oí hablar, un hogar en otra memoria. Aprieto su llave en mi puño más y más mientras pasan los años, pero uno no puede volver a donde nunca ha estado y yo y mi sueño somos, como quien dice, un par de recién llegados, forzados a encajar. No conozco más amor que el amor a mi patria; aquella que miró dentro de mí antes de nacer y me abandonó para luego perseguirme, condenándome a huir. Mi tierra y yo somos el camino roto, dos enamorados de destino amargo; yo sigo hablando su lengua donde nadie la entiende porque está en la sangre y en la sangre está para morir conmigo. Yo, de entre todos, soy el desterrado, el despierto en la noche, el huérfano que se cuenta anécdotas de su madre mientras llora sobre su tumba.
En música el silencio puede crearse. Si apartásemos los silencios en una pieza, todas las notas sonoras se agolparían y, al ir seguidas, desaparecería el ritmo. Está claro que el silencio es imprescindible y que está cuidadosamente colocado entre las notas sonoras, representando algo así como una nada necesaria. Podría decirse que el silencio es la octava nota musical y quizá John Cage pensó en ello en 1952, cuando decidió hacer 4'33'', esta pieza musical de una sola nota. El autor está diciendo que no tiene nada que decir en ese punto de la obra.
No se me da bien hablar en frente de personas cuyas circunstancias hacen que tal o cual tema sea tabú. Soy muy olvidadizo y suelo ser el que mete la pata y saca un chiste demasiado cabrón sobre un tema que afecta directamente a dicha persona y el resto de los que escuchan lo que acabo de decir atan los cabos, miran a la persona afectada y luego me miran a mí con la boca abierta. Tampoco hay que tomárselo todo tan a pecho, las bromas son bromas y no van por nadie, simplemente se me ocurren y las digo, siento ofender a los más sensibles y odio tener que callarme. Hay veces en las que voy a decir algo y miro a mi alrededor y repaso la vida de cada una de las personas que podrían escucharlo, a ver si doy con algo que les haya pasado que pueda hacerles poner pegas. No me gustan demasiado los tabuístas, comportándose como se comportan revelan que sea lo que sea lo que llevan ahí, no lo han superado... y muchas veces las quejas vienen desde el victimismo. Hay que tener mucho cuidado con eso, es fácil caer en el ''todo me pasa a mí'', ''solo a mí me pasan estas cosas'' y, cuando te acomodas en esa posición, toda percepción de la realidad es distorsionada y, todo juicio, demasiado subjetivo. Muchas veces, por ir de víctima, acabas siéndolo; se cumple aquello de que enseñas a los demás como tratarte, pero si buscas ser feliz tienes que liberarte de esas ataduras.
El apellido Peláez es el bueno. Cuando quiere decirse que uno de nosotros es mejor persona, se dice: ''este es más Peláez'' y todos aquellos que son amables, cariñosos, inocentes, buenas personas de corazón, son más Peláez que cualquiera de los otros apellidos, que vienen a ser el yang maligno de todos los que estamos allí. Así que, en estas odas a Peláez, siempre hay un momento en el que las abuelas miran a cada uno de los comensales y discuten quién es más Peláez que quién. Yo soy más Peláez que mi hermana, ella es más de la familia de mi padre y a mí se me nota mucho más ese gen introvertido de buen corazón, ese arte imprevisto, ese sueño posible que pintan con el apellido en la boca. La familia de mi madre es ''la pequeña'', pero con los años se produce siempre esa metástasis que convierte a 7 miembros en 30 y 30 familiares de todas las edades sentados a la mesa dan para bastante. Yo estaba sentado en frente de un primo mío que viaja por todo el mundo, piloto de jets privados. Hoy me he enterado de que ha llevado a U2, al dueño de Zara, a muchos empresarios y políticos, pero con quien más ha trabajado ha sido con Zidane. Trabaja 12 días al mes y gana un pastizal, dice que Barcelona es mucho mejor que Madrid y está apunto de casarse con la que estaba sentada a su izquierda en la mesa, una modelo y profesora de pasarela que fue Miss Puerto Rico en 2005, muy simpática y, como no, muy guapa. A su lado se encontraban quienes se están quedando en mi casa estos días, una prima de mi madre que trabaja en el estadio Vicente Calderón y su marido, el dueño de El Pez Gordo, un bar de tapas al lado de Gran Vía que abre de 7 de la tarde a 2 de la madrugada, pequeño, con jazz siempre de fondo, al que acuden regularmente personajes como Pedro Almodóvar o Paco León, un local bastante sibarita. Si siguiera describiendo al resto de personas sentadas a la mesa seguiría hablando de cosas como las que acabo de contar, así que ya os habéis hecho a la idea de lo que es triunfar en la vida. El caso es que yo miraba a mi alrededor mientras mi alrededor me decía: ''bueno, ¿y tú qué haces?'' y yo pensaba: ''exacto, ¿qué hago yo? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Qué hago yo aquí, rodeado de gente que ha conseguido sus sueños porque tuvieron las narices de decir: yo puedo conseguir lo que me proponga? Todas estas personas tienen éxito en lo que hacen y se matan por lo que aman y son perfectos, guapísimos… y yo soy un desastre y además soy el más feo de toda la mesa, ¿soy el judío de la familia?. ¿Qué hago yo? Buena pregunta, yo no hago absolutamente nada''. Después, una vez recuperada la confianza en mí mismo, seguí disfrutando de la comida familiar. En realidad todas estas personas me han enseñado que puedo conseguir lo que me proponga si lo amo lo suficiente como para pelear por ello con todas mis fuerzas. Me ha gustado verlos a todos, ha sido genial.
Una vieja haciendo como que pega tiros mientras uno la jalea de fondo para que grite más fuerte. Estas son las cosas que me dan la vida. Aunque soy más de homenajes...
Esta canción me hace feliz. Lennon pasaba por una mala época, el Gobierno de Nixon quería echarlo de los Estados Unidos (se había mudado a NY hacía poco) tachándolo de subversivo, por lo visto posicionaba al pueblo americano en contra del gobierno con su actitud y su música. Es inevitable posicionar a un pueblo en contra de su gobierno cuando solo dices la verdad, así que el FBI le pinchó el teléfono y le seguía a veces para dar con algo que poder utilizar para acusarle de lo que fuera y echarle del país. Mientras tanto y con la ayuda de George Harrison y Ringo, él se cantaba esto. La letra va de echarle narices al tema y la melodía es suave y buenrollera, ese contraste la hace aún mejor:
Uno de los problemas más graves que he tenido siempre es que se me ha criticado por estar triste cuando estoy triste, me reprochaban estar triste y eso hacía que me sintiera aún peor. No comprendo a la gente que TIENE que estar siempre feliz, que odia o huye de la tristeza porque hay que estar bien y ser positivo siempre, con su discurso ''no dejes que nosequé y nosecuánto te nosequé y nosecuántos, no dejes que te afecte''... esa gente lo único que hace es huir de sí misma, vive condicionada por sí misma a no poder expresar sus sentimientos, a enmascararlos por el bien de dios sabe qué. No sé por qué fingen, me entran ganas de zarandearlos y decirles ''¿y por qué hay que ser de una forma concreta, prefijada, distinta a uno mismo? ¿Por qué no actúas según lo que llevas dentro?''. No sé por qué estar triste tiene que ser algo malísimo que hay que subsanar cuanto antes para que nadie te vea así, supongo que a ellos no les gusta mostrarse vulnerables. A mí me da igual, prefiero estar feliz cuando me apetezca estar feliz y estar triste cuando me apetezca estar triste, soy libre de estarlo. No le veo absolutamente nada malo a estar triste, como no le veo absolutamente nada bueno a estar siempre sonriendo, ni entiendo por qué tengo que esconder mis momentos de tristeza para cuando esté solo y mis momentos de alegría para cuando estoy acompañado. El instituto se acabó hace años, no creo en los concursos de popularidad y nunca he soñado con ser Mr. Nice Guy sino con que me dejen ser yo mismo, sin verme a través de prejuicios ni esquemas mentales anacrónicos; habrá veces en las que sea el tío más amable del mundo, el más sociable, el que más se mueva por aquí y por allí y otras veces en las que por h o por b pase de ver a nadie, sea totalmente insociable y quiera estar solo o en compañía reducida. Y sacarán conclusiones precipitadas: que si soy un amargado, que si soy un solitario, que si tal que si cual y nada será cierto porque no me corto las alas cuando me siento feliz, lo expreso de la misma forma, digo más estupideces, estoy de buen humor y pienso en disparates que me hacen gracia. ¿A quién hago daño siendo como soy? Prefiero ser libre de reflejar lo que me pasa, aunque luego no explique por qué estoy así o asá, no tengo por qué dar explicaciones de nada. ¿Tan mal está que cada uno sea o haga lo que le dé la gana como le dé la gana si no está perjudicando a terceras personas?
El salvador de Noviembre: este mes se presentaba como una temida gran decepción a nivel musical, pero aquí hay quien se convirtió a la electricidad juntándose con algún Babyshamble para salvarlo:
Sí, son los estudios de Abbey Road. Reconozco esa puerta, me tiré un par de horas mirándola, flipando.
Estoy deseando volver a Cáceres y no lo hago por culpa de la puta lluvia. Pues sí, la situación ha dado un vuelco desde que encontré, entre otras cosas, el mejor parque en el que he estado nunca (y he estado en muchos, suelo buscarlos porque son lo que más me gusta de una ciudad). Es cierto que, en lo que va de año, he pasado más tiempo en Sevilla o en Londres que en Cáceres, voy a cambiar eso. Ayer no fui porque por lo visto llovía y ver mi parque en la lluvia, sin poder tirarme en la hierba a dormir un par de horas, es como cuando ves que violan a tu novia: ya la cosa no vuelve a ser igual, se ha roto la magia. Hoy también ha llovido, así que tampoco he ido y mañana también lloverá, a ver si hay suerte el lunes o el martes.
He conocido a gente en mi vida que ha fingido, ha aparentado o ha puesto a ciertos gustos disfraces de pasiones solo para captar mi atención y yo, que prefiero que tengan clarito que soy como soy y al que no le guste que se largue (y así se largan desde el primer momento en lugar de tenerme haciendo el gilipollas), doy exactamente lo mismo desde el principio hasta el final. Nadie nunca podrá acusarme de lo contrario, de hecho, creo que lo hago para que las nuevas personas se vayan por donde han venido y me dejen en paz, hay que ser bastante especial como persona para quedarse. Para permitir que se queden les hago, inconscientemente, pruebas: estas pruebas desenmascaran a quienes decían ser otra persona, a quienes mintieron sobre sus virtudes y defectos, a quienes no fueron honestos consigo mismos ni conmigo; las pruebas solo sirven para saber si dicen la verdad sobre sí mismos. Si eres quien decías ser desde el principio ni te darás cuenta de que las pruebas están ahí, las pasarás sin saber que lo estás haciendo; si no lo eres, te verás forzado hasta los extremos, pero esos extremos solo existen en ti, porque la prueba está diseñada a medida de cómo me has dicho que eres, de modo que si no te apasiona tanto un tema o un momento o yo, sentirás que llegas a unos límites insoportables que no estarían ahí si de verdad aquello te apasionara tanto como decías. No es, en absoluto, algo que pueda causar fatiga. Todas las personas que fueron sinceras no sintieron absolutamente ningún momento de presión, no estuvieron ni siquiera incómodos, no notaron nada, simplemente fueron ellos mismos. Pasaron esas pruebas y, quien las pasa, consigue algo que existe porque es mi voluntad que exista (o lo que es lo mismo: este tipo de cosas existen porque alguien cree en ellas, de lo contrario no existirían y yo creo en ello): mi eternidad. Quizá haya a quien le parezca poco, a mí no. Consiste en algo sencillo: cuando entras en esta especie de círculo no hay forma de que salgas, puedes hacerme de todo que te perdonaré y te tenderé la mano porque sé quién eres, sé que lo que llevas dentro no es malo y que tendrías tus razones para hacerlo. Cuando la conexión se vuelve así de profunda, no hay forma en mí de deshacerla. Lo malo es que, así, descubro a aquellos que no eran al principio como se fueron mostrando después y digo que es malo porque me hace sentir mucha pena, de haber sabido en un primer momento cómo eran muchas personas que han sido bastante importantes para mí, les habría dicho que se fueran directamente.
Escribo este blog para que los que dicen que me conocen puedan decir que me conocen. Me explico: cuento cosas más profundas que en cualquier conversación normal (bueno, nunca he tenido una conversación normal con nadie en mi vida, jaja) para dar más piezas del puzzle. Si este blog les ha ayudado a descubrir historias o aspectos de mi vida que ellos desconocían y han hecho que su visión o su idea de mí sea más tridimensional, misión cumplida. De todas formas, seguiremos trabajando.
24 hour party people es una película que narra la explosión que convirtió a Manchester en La Meca de la música a finales de los 70, dejándola en la actualidad a la altura de Liverpool y Londres. Su protagonista es Tony Wilson, el periodista que fundó The Factory y The Hacienda, donde tuvieron lugar la mayoría de los conciertos de todos aquellos grupos que ''ficharon'' por su discográfica, la Factory Records. Tony fue quien puso a los Sex Pistols por primera vez delante de las cámaras de televisión en Granada tv, quien dio salida a Joy Division, New Order, The Durutti Coumn, The Happy Mondays, A Certain Ratio y también fue a quien Vini Reilly dedicó la pieza de música inédita de más de una hora que tocó en el concierto de The Durutti Column al que asistí el mes pasado (video de aquel día justo debajo), música inspirada por la muerte del productor en 2007. Es una buena película para enterarse de qué ocurrió, te carga las pilas.
De Manchester ha salido gente imposible. Aparte de todos los de ahí arriba, están The Smiths. Johnny Marr tiene un estilo inconfundible con la guitarra:
A mí me pasa algo así y se acabó el mundo, me abrazo a ella y no la suelto ya por nada:
Soñé que Sergial había sido asesinado a puñaladas. Aquello era muy triste, yo empezaba a entrar en la fase de aceptar lo ocurrido mientras iba encontrándome con todas las personas que conocía y que le conocían, desconsoladísimos. Creo que yo sabía quién era el asesino, pero no se lo decía a nadie para que no lo mataran entre todos. Una buena persona me dijo que nunca utilizara violencia para contrarrestar la violencia y creo que es un buen consejo. No soy bueno siguiendo consejos, no suelo hacer las cosas porque alguien me lo haya dicho, no funciono así, pero cuando me aconsejan siempre miro al consejero y analizo como puedo su vida, qué tal le ha ido y, sobretodo, si parece haber seguido su propio consejo o no y a dónde le ha llevado el hecho de seguirlo. No sigo los consejos de cualquiera, eso no significa que no crea en las experiencias de los que me rodean, sino en que hay veces que tienes que cometer el error para aprender la lección completamente, de lo contrario, siempre vivirás con la tentación de cometerlo, sin haber aprendido nada y eso es peor aún.
La banda sonora de mi último viaje. Dejaba la canción repitiéndose una y otra vez mientras vagaba por las calles de Londres, una gran sensación:
Envía el cielo en un sobre mientras la tele cuelga atada en la ventana. Nunca quise decir lo que dije aquel día, fue una frase enfadada.
Sube a bordo del tren, está partiendo ya en una habitación de hotel en una caja de cerillas. Sube a bordo del tren, está partiendo ya y me dejaste con esta sensación.
Mientras robo a través de las prisas y eres tan amable cuando estás sobria.
Dormiré en un ascensor en esta caja de neón, en esta máquina de cigarrillos. Nunca quisiste decir lo que dijiste aquel día, fue una frase enfadada.
Y los enemigos están arrastrándose por ahí y las dinamos están durmiendo. Limpio las ventanas cansadas mientras esta habitación se hace más y más pequeña cada día.
Sube a bordo del tren, está partiendo ya en una habitación de hotel en una caja de cerillas. Sube a bordo del tren, está partiendo ya y me dejaste con esta sensación.
Hoy es Halloween, una fiesta muy apreciada en la familia y alrededores. Todo el mundo cercano guarda buenos recuerdos de alguna noche de brujas y, en honor a esto, vamos a ver a un hombre lo suficientemente destrozado como para llamarse a sí mismo '''La Bestia 666'' (¿yo en una vida anterior? No te falta razón, chico, no te sobra razón):
Y recomiendo, como la película que más miedo da de todas, ''La puerta negra''.
Me estoy quitando mi obsesión con el tiempo. Siempre he tenido la sensación de ir a remolque de mí mismo, de dónde se supone que debería estar. Estoy tremendamente lejos, tremendamente atrás, es como si me hubiera visto en un universo paralelo o como si hubiera leído mi vida en algún sitio antes de vivirla, siempre he tenido la sensación de no estar aprovechando el tiempo todo lo que debería conmigo mismo. En realidad voy bastante rápido, pero tendría que ir muchísimo más rápido. Y todo lo que no me hace crecer o encontrarme a mí mismo en algún sentido es una pérdida de tiempo. Pero bueno, estoy trabajando en todo esto, estoy puliéndolo, es cierto que el tiempo apremia, pero vivir con prisas no es nada provechoso a fin de cuentas.
Ayer me dijeron ''No somos iguales, pero te quiero como si lo fuéramos. Es por eso que también te odio a veces'' en una noche de Tetería (la buena, no la ''antesala'') que completó un día lleno de cosas que me gustan. Hubo mucha confesión y todo el mundo se desahogó bastante, es genial poder mostrarse tal y como uno es, sin tener que guardarse nada. Me gusta saber cuáles son las circunstancias más íntimas y que ellos sepan las mías, facilita la comunicación, hace que comprendamos antes lo que quiere decir el otro. Yo solo juego con las cartas boca arriba con aquellos que juegan igual conmigo y ayer se pusieron sobre la mesa incluso problemas sexuales bastante serios, cosas que bien por vergüenza o por inseguridad o por miedo a que se te vea de otra forma no se dirían. Pero nos aceptamos tal y como somos y por eso estos temas no cambian la visión que tenemos los unos de los otros, hay gente que se agarra a su idea de lo que el de al lado es o debería ser y cuando se dan cuenta de que aquel no cumple sus parámetros ideales se siente como decepcionado o algo así. Estos señores y alguno que otro más me han dejado ser yo mismo y, cuando lo he sido, han respondido de forma que han llegado a conocerme realmente.
Y si hay una cadena en el mundo en la que pudiera salir este hombre, esa es la 2, por supuesto:
Quiso el destino que encontrara a Roxanne en Londres y digo el destino porque la historia que precede al encuentro es lo más imposible que me ha pasado en la vida. Aquel día comenzó conmigo despertándome en un albergue, rodeado de chicas croatas de mi edad con las que se había hablado y nos llevábamos bien. Un par de bromas y a desayunar un plato combinado de judías, tomate natural, una salchicha, un huevo frito y bacon por 2 libras, esa comida caliente nos ponía las pilas. Hacía sol, así que el objetivo era recorrerse todo Hyde Park. Unas horas después tocó desbandarse: cada uno cogía su metro hacia donde quería para hacer cosas que al resto de nosotros no nos atraían. Yo pasé del metro durante casi todo el viaje, así que me puse a andar rumbo a The Troubadour, un garito donde han tocado los más grandes músicos folk de los 60 y 70. Fui ese día como podía haber ido el anterior o el siguiente, no sabía quién tocaba ni cuándo, ni si se tocaba ese día, ni siquiera sabía si se seguía tocando allí. Tampoco sabía dónde estaba el lugar exactamente, confié en mi instinto y vagué por la ciudad hasta acabar allí. El lugar me dejó impresionado, era el último reducto de la bohemia folk, con todo lo que eso conlleva. No era apariencia, aquel lugar era, por dentro y por fuera, increíble. Estaba medio vacío cuando entré y habían puesto un disco de smooth jazz, el ambiente era perfecto, pero podía escuchar algo más allá de todo aquello y no sabía si era en una habitación contigua o quizá los conciertos se hacían en un local junto al café que también se llamara igual. Los empleados de allí no me dijeron nada cuando vi unas escaleras que llevaban un sótano y las bajé. Me encontré con los ensayos empezando, cada uno de los 5 actos de la noche (artista/grupo) tocaban y hacían pruebas de sonido. Escribí en mi libreta lo que ocurrió a continuación, en tiempo real. Transcribo:
La chica no lo hace mal. Es una cantante baladista, aunque se permite el lujo de juguetear con sus composiciones. Es muy tímida en realidad, no sé cómo ha conseguido subirse a un escenario. También es muy traviesa, cuando canta se vuelve otra persona, se nota que se siente en su elemento. Creía que tendría algo que ver con el cantante anterior, pero se están presentando el uno al otro mientras escribo esto. Menos mal, no me gusta ese tío. Sus letras son realmente pésimas, van de amores rotos descritos desde la pataleta de un niño, mucho rencor y muy poca comprensión, muy ‘‘mira cómo me has dejado, hija de puta’’. No es nada bueno y, sin embargo, se lo tiene muy creído. Se mueve por el escenario como una estrella encumbrada que quiere que se le vea sufrir en público. Viene acompañado por sus padres, creo. Su padre toca el piano por él en algunas canciones. Tiene una buena indumentaria de artista y lanza miradas desafiantes y desconfiadas, creo que se siente amenazado por la situación o algo así. No sé cómo habrá conseguido poder actuar en The Troubadour. Antes que la chica tocará el muchacho y, antes que él, un par de grupos de guitarras, banjos y violines, si se respeta el orden de los ensayos. Me he colado aquí, aún no sé cómo. Ahora me echarán o me harán pagar entrada, no lo sé. Lo único que sé es que hay hamburguesas por casi 10 libras y eso, a menos que sean más grandes que el plato, es un delito federal. A los chicos los acompañan sus familias, son como sus managers, les ofrecen su apoyo, su consejo y la situación no parece violenta. En cierto modo creo que los necesitan, supongo que son un gran apoyo para ellos. Todo el mundo es bastante extraño aquí, pero son agradables. Cuando miran a los demás lanzan sonrisas amables y yo, que no estoy acostumbrado a este trato, he estado lento cada vez que lo han hecho conmigo.
Unas horas después, tocó todo el mundo. Cuando fue el turno de Roxanne de Bastion, me deslumbró completamente con sus canciones. Eran inteligentes y, por encima de todo, eran puras. Salían del alma y eran increíbles. Al final del concierto pasó un chico con un cuaderno de notas diciendo que escribiéramos nuestras direcciones de correo electrónico para Roxanne. Un par de días después de volver a casa, contesté a su e-mail de ‘gracias por venir, etc’ con todo lo que quería decirle. Ella se había ido de casa hace ya 3 años, con su guitarra y una mochila llena de ropa, de Alemania a Inglaterra, sin conocer a nadie por aquí. Buscó una oportunidad durante todo ese tiempo hasta convertirse en la princesa de la escena musical londinense. Cuando la conocí no quedaba ya sitio que se le resistiera, había tocado en todos los garitos increíbles de Camden, etc. Esa noche tocó en un lugar de historia como es The Troubadour, había hecho realidad su sueño con muchísima ilusión, una tremenda fuerza de voluntad y una guitarra acústica. Había grabado hasta un EP, Mono, y su pose al tocar, sus letras, sus melodías, su voz… en realidad su éxito era inevitable. Así que le escribí que me había dejado de piedra y que me había dado fuerzas para seguir tocando, que me había gustado mucho su actuación y que, si seguía expresando lo que llevaba dentro de esa forma tan directa llegaría a donde quisiera.
Hoy me ha contestado. Me ha dicho que le alegré el día, que gracias porque no se esperaba que nadie le mandara un e-mail diciéndole esas cosas, que le he dado muchos ánimos, que siguiera componiendo y que si seguía en Londres.
Hablé el otro día con una de estas Alaskas, una ‘‘yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré’’, lleva años y años en el mismo agujero y lo sabe, pero es incapaz de sumar dos y dos y ver que una cosa se debe a la otra. Eso de tener una forma de ser es una trampa que nos tendemos a nosotros mismos muchas veces; por un lado está el riesgo de caer en los moldes de los demás, es decir, identificarse con lo que ‘los que te conocen’ creen que eres (aunque también es cierto que nosotros solemos enseñar a los demás cómo tratarnos, de forma indirecta) y aunque juntaras los prismas de todos los que te conocen, lo que aparecería delante de ti no se parecería demasiado a tu reflejo. Por otro lado está el error que supondría creer que sabes quién eres y quedarte ahí, porque terminas perdiendo el norte con tanta rebeldía y haces cosas que te joden a ti mismo y ya no sabes ni por qué haces lo que haces. Creo que nadie se conoce realmente, vamos conociéndonos a nosotros mismos a medida que avanzamos en la vida y nos sorprendemos muchas veces, descubrimos cosas que creíamos contrarias a nuestra personalidad. Yo soy de los que intenta progresar cada día en algo, si me he superado a mí mismo en algo he aprovechado el día y nadie puede superarse a sí mismo siendo siempre igual, por eso procuro estar abierto al cambio en todos mis aspectos y opiniones y por ello suelo cambiar en muchos temas, cambios bruscos. Me parece perfecto que una persona sea como es en cuanto a sus virtudes, pero escudarse en que uno es como es para no corregir sus defectos es lo peor que te puedes hacer a ti mismo y también dice mucho de cuánto te importan los que te rodean, que al fin y al cabo son los que te sufren. Ahí está el abismo entre el ideal de libertad y el egoísmo que puedes deducir de los actos de quienes se comportan así. Me he dormido escuchando a personas intentando convencerse a sí mismas en voz alta (supongo que era eso lo que estaban haciendo) de lo bien definidas que tenían sus posiciones desde siempre en tal o cual asunto para terminar convirtiéndome en el blanco de actos unilaterales que se tomaron para salvar los propios muebles, sin considerarme para más que para decirme algo como ‘‘bueno, seguramente esto te deje jodido, pero qué se le va a hacer, así es la vida’’ y así no es la vida, así es la vida que ellos han vivido (y así han salido, creyendo que hacer este tipo de cosas es lo más normal del mundo dice mucho de ellos), así es el egoísmo, así es la desconsideración y así es estar perdido y entenderlo todo al revés. Nadie tiene por qué ser víctima de las consecuencias de las acciones de los que no saben lo que quieren, no suelo toparme con gente que me trate de esa forma y les compadezco porque sería incapaz de vivir con el peso de haber tratado así a una persona y más cuando esa persona era cercana, para mí sería lo peor del mundo. Todo lo malo que yo he dicho o he hecho ha sido en caliente, sin pararme a reflexionar, de haberme parado a pensarlo no lo hubiera hecho, pero pensar en hacer daño a alguien que aprecias es tan retorcido que da miedo, no podría pasar ni un día entero en la piel de alguien capaz de hacer eso. Por supuesto, que me hayan hecho tal o cual no me da derecho a hacérselo a alguien, que es como suelen funcionar las mentes alaskistas, ‘yo te trato como me han tratado, yo te hago lo que me han hecho’. Utilicemos un poco la inteligencia, que para algo la tenemos: ¿qué sentido de la libertad tiene una persona que es demasiado condescendiente con sus propios defectos y demasiado crítica con los de los demás? Se sienten libres de hacer lo que les dé la gana, no ven el límite en el que empieza la libertad de las demás personas, se lo saltan a la torera y al final pasan por la vida de la gente poniéndolo todo patas arriba sin sentir ni un poco de culpa porque creen que hacen lo correcto, no son conscientes de los efectos de sus ‘actos libres’ en los demás. Puedo verlos crecer y convertirse en los típicos estirados resentidos que se esconden detrás de sus trabajos y el dinero que ganan para ser todo lo insensibles que quieran, sin volver a experimentar la verdadera felicidad, si es que alguna vez fueron realmente felices. No sé qué sacarán siendo así y tampoco me importa, pero cuando alguno quiera salir de ahí para tener una personalidad real propia y ser uno mismo, les tenderé la mano una y otra vez si creo en ellos. Qué le voy a hacer, yo soy así.
Confesión en plan alcohólicos anónimos: yo era de los que pagan sus frustraciones con quien tienen delante. Todo el mundo sabe que el proceso creativo es una diosa ramera; si un día no me salía algo o estaba seco era mejor no cruzárseme, me volvía extremadamente irritable. El otro día no me salió lo que intentaba y lo intenté toda la tarde, lo cambié un millón de veces, lo quité todo y lo volví a empezar una y otra vez y tampoco conseguí nada, lo enfoqué de mil formas distintas, lo intenté y lo intenté y lo intenté y aquello cada vez tenía menos sentido. Terminé pensando: ¿pero qué estoy haciendo? ¿Merece la pena esto? ¿Es lo suficientemente buena esta idea como para dedicarle todo el tiempo que le estoy dedicando, que me estoy matando aquí? ¿Será que no me sale nada bueno porque soy el pedazo de escoria inmunda más desquiciante de todos, que no me soporto y mis ideas son igual de mediocres que yo, que soy la última persona en este mundo que se merece vivir aparte de Juan Manuel de Prada, con su afán por parecer increíblemente culto a base de rescatar palabras que murieron con Franco como ''recopetín''? Llegado a ese punto, 6 ó 7 horas después del primer intento, la frustración llamaba a la rabia y la impotencia me hacía estar cabreado... solo era una prueba más. Decidí dejarme de tonterías y centrarme porque cabreándome si que no consigo nada, lo sinteticé todo, fui a por lo que la idea era básicamente e intenté reproducir lo que era en esencia. Y entonces di con algo que me gustó. He aprendido que la desesperación es buena, es el límite que hay que cruzar para llegar hasta tu sueño. A veces es más cuestión de paciencia que de demostrarse a uno mismo que puede llegar a donde quiera. Hay que dejar que algo avance por sí mismo y luego retomarlo. Forzarlo no es una solución, perder contacto sí, porque cuando lo retomas lo haces con más frescura y atacas el tema con lo que recuerdas, con lo que merece la pena y dejas de lado lo que en realidad no servía. Paciencia y dejar que la cosa se forme en tu cabeza, si no te sale ese día, déjalo; el siguiente será todo distinto y tendrás otra perspectiva. Es mejor método que simplemente soltarlo todo, mandarlo al infierno y cabrearte. Otro método es preguntarse qué haría Dios, porque haría esto:
...soñé tu sueño por ti y ahora tu sueño es real, ¿cómo puedes mirarme como si fuera uno más de tus líos? Puedes ceder por cadenas de plata, puedes ceder por cadenas de oro, puedes enamorarte de atractivos desconocidos y de las promesas que te hacen. Tú me lo prometiste todo, me prometiste el oro y el moro y ahora solo dices: ''¿Romeo? Ah, sí. Tuve una historia con él''.
Aviso: me encantan los anuncios en los que se dicen cosas como ‘‘Yo antes era un tiburón empresarial, pero desde que tengo el pela-ajos 5.1, dos cuchillas en el mismo mango unidas de manera que forman el ángulo de 45 grados, el ‘ángulo del ajo’, disfruto más de mis perversiones antimatrimoniales. ¡¿Quién se atreve a impedírseme sexualmente ahora?!’’
Opinión personal: Guy Ritchie es a Tarantino lo que Padre de Familia es a los Simpsons.
Sigo descubriendo cosas de mí mismo. Una vez vencida aquella agorafobia que me recluía en mi casa y ya no en mi casa, sino en mi habitación, salí a conocer bien esta ciudad y me enamoré de ella. Está plagada de árboles y de una magia ajena al hecho de que sea donde me he criado, tiene algo que hace que las demás ciudades parezcan lugares estériles y estoy siendo objetivo, ya que adoro viajar y adoro la mayoría de ciudades en las que he estado. Paseo casi a diario, me pateo esta ciudad por todas partes y ahora me he dado cuenta de que adoro correr. No me lo esperaba, pero he aprendido a no descartar las cosas por creer que no van conmigo. Ahora tengo un recorrido que es el que suelo hacer, de mi casa a La Granadilla, allí doy vueltas y vueltas hasta que me canso y de allí vuelvo a la ciudad, cruzo el puente real y me vengo a casa por el peatonal, Google Maps dice que son algo más de 10 km si contamos las vueltas que doy corriendo en La Granadilla. Salgo de casa con Vini en el mp3 y me abstraigo, observo la ciudad, todo es muy estimulante, supongo que es extraño ver que un tío que está haciendo el circuito de La Granadilla corriendo se saque una Moleskine y un boli del bolsillo y se ponga a escribir cosas sin dejar de correr, pero todo va dentro de esta sobredosis de libertad que me hace sentir el estar corriendo, me lo paso como un niño. Veo a los que corren allí y todos llevan una especie de ritmo fijo del que intentan no salirse, supongo que lo harán persiguiendo un objetivo concreto, yo paso, corro por el placer de hacerlo, así que si en tal momento estoy flipando porque da la casualidad que está sonando ‘‘The Mothers and The Fathers’’ le meto caña en plan galgo y luego me doy tiempo para recuperarme andando. Tampoco fuerzo demasiado, sé que el fallo cardíaco está ahí, cerca, observándome, acariciando mis movimientos con un solo vistazo, moviendo su lengua juguetona entre las gotas de sudor hasta paladearlas con una sarna desquiciante… sé que quiere realizar ese acto de sumisión recíproca que nos une a todos por parejas en la más comprensible de las vergüenzas, así que tengo cuidado.
Cuando terminé de ver la 6ª temporada de Curb Your Enthusiasm el cuerpo me pedía más Larry David y a la 7ª le quedaban un par de semanas para empezar, así que vi la última peli de Woody Allen, en la que Larry es el protagonista. Hace mucho que no veía una película tan mala, todo estaba forzadísimo, nada fluía, ni siquiera interesaba lo que ocurría. Los chistes eran fáciles y previsibles y se respira un pesimismo estúpido que se transforma en una especie de lección aprendida por los personajes que nos da a entender o que son imbéciles o que tienen una capacidad de autoengaño envidiable... pero la experiencia no fue nefasta para Larry David. Supongo que aprendió bastante del maestro a la hora de estar con él hablando de los mecanismos de la comedia y de los viejos tiempos, porque en la 7ª temporada ha dado un enorme salto y la serie se ha vuelto increíble, chistes y diálogos frescos, los guiones más inteligentes que han pasado ante mis ojos en muchos años. El judío neurótico, maniático e hipocondríaco toma el relevo del judío neurótico, maniático e hipocondríaco.
Para nadie
El día empieza, te duele la mente, aún oyes todas sus tiernas palabras cuando ya no te necesita.
Se despierta, se maquilla, se toma su tiempo y no cree que tenga que darse prisa, ya no te necesita.
Y en sus ojos no ves nada, ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie, un amor que debió haber durado años.
La deseas, la necesitas y sin embargo no la crees cuando dice que su amor ha muerto, crees que te necesita.
Y en sus ojos no ves nada, ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie, un amor que debió haber durado años.
Te quedas en casa, ella sale, dice que ha conocido a alguien pero que ahora se ha ido, ya no le necesita.
El día empieza, te duele la mente, llegará el momento en que todo lo que dijo llenará tu cabeza, no la olvidarás.
Y en sus ojos no ves nada, ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie, un amor que debió haber durado años.
No he sentido pulsión sexual irrefrenable en mi vida. Vaya, como empezamos hoy, bastante cargaditos de regalos, muy ''verdadbrutal@hotmail.com'' si lo prefieren. No sé pensar con la polla y no quiero nada con la chica que hace que la calle entera se gire cuando pasa. ¿Inseguridad? Seguramente (chiste). Mis prejuicios cristalizaron en forma de complejos que bloquearon instintos que estoy intentando desbloquear. Yo creo en la libertad por encima de las épocas y de los bla bla bla, ya os sabéis el discurso, y creo que los instintos son un arma de doble filo: por un lado te liberan de tus complejos y, por otro, te encarcelan en el mero hecho de seguir el instinto. Ya no haces algo porque te apetece, sino porque lo necesitas, es como una droga que te pide el cuerpo y yo por ahí tampoco paso. Al final hay que encontrar un equilibrio: desinhibido pero no poseído por los impulsos, sometido a nada, vamos, libre.
Hoy ha sido un día genial. El fugado volvió a casa y ahora es más feliz que antes, más ágil que antes (ha dejado de fumar con tanta frecuencia, como el resto de personas a mi alrededor) y se ha dado de cabezazos ante mi confesión: no tengo ni idea de qué color casa con qué color. Nunca he sabido como cuadran, si cuadran o no cuadran, cuales no pegan con cuales... uno de los recuerdos más traumáticos de mi infancia es que yo estaba un día con mis 6 años o por ahí en pleno pico de creatividad coloreando un dibujo al que le estaba poniendo mi alma por ser un regalo para mi madre por el día de la madre, a toda la clase nos habían dado aquello, una tarjeta de un sol sonriente o algo así y cada uno ponía su nombre y la coloreaba. Me puse a rellenar aquel dibujo con colores que causaran un impacto inolvidable hasta que la seño me miró, cogió mi dibujo, llamó la atención de toda la clase y lo enseñó en un giro de 360º. Acto seguido lo hizo trizas justo en frente de un niño de 6 años que solo quería que su madre estuviera feliz y orgullosa. Si en lugar de aquella vieja zorra el dibujo hubiera sido visto por el que realizó la portada del Disraeli Gears de Cream hoy estaríamos hablando de una historia con un final más feliz que el de cualquier peli porno al uso. El caso es que quise saber qué había hecho mal, así que miré el resto de pinturas de la clase. Solo utilizaban el amarillo, los más vanguardistas se atrevían con algo de naranja. Esta vez imité la técnica de aquellos que recibían palmaditas en la espalda y salí más o menos bien parado, pero jamás comprendí aquello de los colores y de cuáles se supone que pueden mezclarse y quedar bien y cuales no pegan. Es por esto que no tengo ni idea de ir conjuntado, suelo ir con colores que combinan con casi todo: negro, blanco... a lo largo de los años, cuando iba a irme por ahí le decía a mis padres: ''ey, me largo'', ellos me miraban y me decían: ''pero ¿qué te pasa? ¿A dónde vas así vestido?'' Por lo visto el naranja no pega con nosequé y el gris no pega con nosecuantos. Yo estaba comentándole todo esto y él me contestaba: ''pero vamos a ver, eso es imposible. Cuando tú escuchas a un tío tocando la guitarra y toca una nota que no encaja te das cuenta en el mismo momento, ¿no? O cuando coges una fresa y le echas vinagre y te la metes en la boca, te pueden gustar las fresas y te puede gustar el vinagre, pero cuando dos cosas no pegan, no pegan'' y sí, entiendo esos ejemplos, pero no veo que no peguen dos colores que se supone que no casan, no me chirrían, no salta a mi vista que no casen.
Le he dado al play y ha sonado esa melodía que siempre me ha puesto y me pondrá los pelos de punta por recordarme todas las sensaciones que me transmitió Los 400 Golpes. Nadie se enamora del cine realmente hasta que ve esa película, es un disparo del alma al alma.
He llegado a ver por qué puede tomarse como un error el hecho de dar por sentado que alguien siempre estará ahí, esta sensación se produce con el tiempo. Cuando das por sentado que una persona que no es de tu familia estará siempre ahí y será siempre igual contigo tratas a esa persona de una forma menos especial que cuando estabas intentando acercarte a ella. No la ves de otra forma, pero tu trato se vuelve algo más ''cotidiano'' que al principio, te acostumbras a ella y la relación pierde fuerza en ese sentido. Me costó ver esto porque entendía que aquellos con quien trato son iguales que yo a la hora de estar ahí. A mí no me molesta que den por sentado que siempre voy a estar ahí, de hecho me gusta que ocurra, me da a entender que les gustaría que estuviera siempre ahí y, en efecto así es, no sé hacer las cosas de otra forma. Y no necesito que la gente ''se lo curre'' conmigo y me haga sentir especial porque no tengo ningún problema de autoestima que me haga necesitar sentirme especial o ser el centro de atención o del mundo o de la vida de alguien, no necesito pruebas ni manifestaciones de afecto, las palabras me bastan, los hechos no se fuerzan, se esperan hasta que lleguen (porque siempre llegan). Los hechos son para que los inseguros se queden más tranquilos (a veces sus inseguridades les hacen enfadarse contigo por creer que no estás dando todo lo que tendrías que dar o que tus actos no respaldan tus palabras), yo creo en la palabra de una persona, me parece lo suficientemente importante como para no necesitar ningún tipo de prueba, la mía lo es. Y no pido que me traten con gran interés ni gran atención, solo les pido lo que les doy: estar ahí siempre. Y no es que lo pida, lo exijo, de no ser así corto por lo sano y no vuelvo a tratar a esa persona con profundidad, ya que me ha demostrado no estar a la altura. Es entonces cuando se lo tienen que currar.