17/8/07

¿Puedo decir la palabra ''Eternidad''?

Hay gente que le tiene miedo a las palabras. Las usan con mesura porque creen que no van a contradecir algo que han dicho antes. Las palabras están sobrevaloradas, como todo en esta vida. Podemos identificar las cosas con palabras, pero hay que tener cuidado cuando hablamos de ideales. Libertad, esperanza... son cosas que no se tocan, pero se sienten, por eso se siguen pronunciando. Son palabras inventadas hace siglos que sobreviven hasta hoy a fuerza de seguir creyendo en ellas. Si no creyéramos en la sabiduría, la palabra desaparecería. Hay religiones en Asia que no permiten hablar del mal ni de las cosas malignas porque no albergan esa idea. Ni siquiera existen los términos para designar las malas acciones. Creen que el primer paso para engendrar el mal es admitir que existe. Lo cierto es que eso es mutilar la realidad, ya que las guerras que estallan en estos momentos son ciertas, son reales, igual que todas las anteriores, y merecen ser bautizadas porque merecen ser reconocidas, porque sus víctimas merecen ser honradas. Los que no reconocen con palabras a aquella gente que está muriendo, al no tener una palabra para describir aquel horror, están faltando el respeto a las víctimas, a los inocentes, a nosotros mismos. Lo cierto es que debemos nombrar lo malo porque es evidente que existe, ignorarlo no es un paso a tomar para que desaparezca, porque el que tira la bomba obedece órdenes de alguien al que poco importamos.

Os va a sonar extraño o lioso, pero el bien nació como contraposición al mal. Antes de nacer el mal, la posición no era descrita como buena, sino neutra y absoluta. La policía existe porque existe la posibilidad de causar daño, de no ser así, ni siquiera hubiera sido inventada, ya que carecería de función. Preservar el orden no sería necesario si no existieran formas de alterarlo. Imaginad una ciudad, fuera del espacio y del tiempo, en la que el mal no existiera. Al no tener noción sobre uno de los dos colores, negro o blanco, tampoco se tendría noción sobre el otro, la otra cara de la moneda, el bien. Así, la personalidad de los ciudadanos, sin estar dominados ni coaccionados por un ser superior, sería diferente. Ellos harían las cosas de una forma distinta, sería como si nadie supiera reír porque nadie sabría llorar, ni tendrían por qué hacerlo, nadie se divertiría porque nadie se aburriría, nadie sería bueno porque nadie sería malo. Los valores que se manejarían en aquel lugar estarían tan lejos de nuestra comprensión como los nuestros de la suya. Aquellas circunstancias, distintas a la posibilidad de reversión del pecado original, darían como resultado seres inhumanos, conductas diferentes, ni mejores ni peores. Lo paradójico de la situación es que lleva a la conclusión de que un hombre sin mal es un hombre despojado de su humanidad. Sin eliminar su libre albedrío ni coartar su libertad, el hombre pasaba a ser un ideal, la idea de hombre, un ser utópico, sin cabida en la realidad y, los que sueñan con aquello, sueñan con traicionarse a sí mismos, ya que el resultado sería un hombre que no sufriría porque no sabría amaba, que no sería egoísta porque no sería solidario, que no correría riesgos porque, a fin de cuentas, se habría despojado de todo lo que significa ser humano. El hombre necesita una jaula de la que escapar porque, a fin de cuentas, la libertad es un fruto amargo que se nutre de lágrimas y esfuerzos. La libertad nos hace daño porque alcanzarla es renunciar a otras cosas. Sacrificarse.

Después de esta extraña clase de filosofía que parecía no venir a cuento (digamos la verdad, sí), hablemos del meollo de la cuestión. Si las palabras solo están en boca de cada uno para expresar lo que tenemos dentro es porque sentimos la necesidad de expresarlo. Acabo de soltar una perogrullada como el perro del Sneider, pero creo que era necesaria. Y ahora saltemos a dos de los mejores poetas que han pasado por mis retinas:

Una delicada cadena de sonidos pronunciada por él o escrita no en papel, él me dijo:

"Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

(...)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto."

(PABLO NERUDA)

Y yo pronuncié estas palabras:

"Mi táctica es
mirarte,
aprender como sos,
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte,
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo,
no sé cómo ni sé
con qué pretexto,
pero quedarme en vos."

(MARIO BENEDETTI)

Aquí tenemos a personas que se atreven a hablar del amor y de la eternidad. No se limitan a mirar lo que ocurrirá en el futuro y dejarse llevar por lo que ocurra. Pretenden ser sujetos activos, personas capaces de desafiar a su destino y expresar su voluntad, romper el cauce del río para ir por donde quieren ir, para escribir su propia historia. Tienen el valor de decidir y decir lo que quieren hacer con su vida. Saben qué es lo que quieren en ese momento y no tienen miedo a que les corten las alas por decirlo. No tienen miedo a que Dios les oiga y piense ''¿Ah, sí? Pues ahora os voy a putear y os vais a joder''. Recordando sin decir lo que nunca fue olvidado, aquellos hombres se atrevieron a pronunciar palabras que les despojaban de su libertad y les condenaban al amor. Fueron dueños de su esclavitud, se atrevieron a comunicar su voluntad. Tuvieron el valor de atarse a algo y fueron libres para decidir someterse al amor. Desde aquí, les aplaudo.

3 comentarios:

galleta guillermo dijo...

mismo formato que mi blog pero el mio es mas interesanteno te voy a dejar la direccion porque no quiro qu entrs y holaque tal como estashoyaqui en este siotiotanparticular ;Mi Amo secomio la cabezadde mi bicho(nabo)que no tecreas que no que no que noiiooooooooooooooooo

Cosette dijo...

Quizá me meto donde no me llaman, pero galleta guillermo, con la absurdez de comentario que has hecho DUDABA MUCHO que tu blog fuera una millonesima parte lo interesante que es el de zoografico (solo hay que ver tu lista de pelis) pero despues de leerlo lo confirmo: es tan interesante que los comentarios que tienes son tuyos unicamente.

En fin, gran entrada como siempre :)
Las paradojas son parte de nosotros, si no todo sería tan uniforme, tan... soso.

Un beso Zoografico!

Cosette dijo...

Por cierto, no dijiste de donde era el fragmento del post nº50, me quedé con la incógnita.