Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño
siempre abres pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa.
Ignoro tu destreza para cerrar y abrir,
pero cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda
que todas las rosas...
Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.
No puedo distinguir la poesía del cine en esta escena. Woody Allen no es cine, es la vida.
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20/3/09
La vida
10/12/06
Manhattan: Match Point... ¿Woody Allen y el cine español?
Por el título se supone que el contenido del post va a ser de diferencias, de oposiciones... los cinéfilos experimentados pensarán hasta en parecidos (quien los vea que me los diga) ...nada de eso. No van por ahí los tiros: no es contenido, tampoco es forma... es otra cosa.
Match Point, una de las últimas obras que Woody Allen ha regalado a nuestras almas, es una película entera de una sola idea, de una sola frase. De las primeras dichas en Manhattan, una de los más grandes filmes del autor neoyorquino y también de los mejores de la historia del cine. Woody Allen dice, en la conversación del bar: ''El talento es pura suerte. Lo importante es el valor''. La diatriba se centraba en la oposición talento/valor. Match Point es todo un ejercicio reflexivo sobre la oposición talento/suerte. Que pase o no la pelota (o el anillo) no es cuestión de talento, sino de suerte.
No hace falta mencionar los requisitos para que una película pueda reconocerse como española en un segundo (aunque podríamos resumirlos así: sale Eduardo Noriega follándose a una y se ven por lo menos tetas. Para más señas, Noriega está interpretando mal hasta esa escena) y eso no es el tema que me ocupa ni me preocupa.
Lo raro (malo) del cine español es que, mientras que en los demás países a veces Dios acierta dándole pan al que tiene boca, aquí los que salen adelante son los que menos talento tienen y, aunque hay excepciones, como en todos lados, no son tan consistentes ni abundantes como en los demás países (quien no esté de acuerdo, que empiece a decirme nombres de directores españoles que puedan equipararse perfectamente a dioses como Fellini, Hawks, Kurosawa, Godard, Hitchcock o Bergman. PD: Buñuel no vale, que siempre salís por el mismo sitio).
El papel de Javier Bardem en Mar Adentro es una metáfora para el cine español: intentar conseguir el Oscar a base de no mover ni un dedo. Esa es la tónica general en España: tocarse los cojones, no tener talento, ser el primo de alguien o una cosa de esas. Lo más parecido a méritos propios que hemos visto en nuestro país ha sido Antonio Banderas.
Match Point, una de las últimas obras que Woody Allen ha regalado a nuestras almas, es una película entera de una sola idea, de una sola frase. De las primeras dichas en Manhattan, una de los más grandes filmes del autor neoyorquino y también de los mejores de la historia del cine. Woody Allen dice, en la conversación del bar: ''El talento es pura suerte. Lo importante es el valor''. La diatriba se centraba en la oposición talento/valor. Match Point es todo un ejercicio reflexivo sobre la oposición talento/suerte. Que pase o no la pelota (o el anillo) no es cuestión de talento, sino de suerte.
No hace falta mencionar los requisitos para que una película pueda reconocerse como española en un segundo (aunque podríamos resumirlos así: sale Eduardo Noriega follándose a una y se ven por lo menos tetas. Para más señas, Noriega está interpretando mal hasta esa escena) y eso no es el tema que me ocupa ni me preocupa.
Lo raro (malo) del cine español es que, mientras que en los demás países a veces Dios acierta dándole pan al que tiene boca, aquí los que salen adelante son los que menos talento tienen y, aunque hay excepciones, como en todos lados, no son tan consistentes ni abundantes como en los demás países (quien no esté de acuerdo, que empiece a decirme nombres de directores españoles que puedan equipararse perfectamente a dioses como Fellini, Hawks, Kurosawa, Godard, Hitchcock o Bergman. PD: Buñuel no vale, que siempre salís por el mismo sitio).
El papel de Javier Bardem en Mar Adentro es una metáfora para el cine español: intentar conseguir el Oscar a base de no mover ni un dedo. Esa es la tónica general en España: tocarse los cojones, no tener talento, ser el primo de alguien o una cosa de esas. Lo más parecido a méritos propios que hemos visto en nuestro país ha sido Antonio Banderas.
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